Locamente has hecho

Por Fabio Carballo.

Introducción

Este escrito pretende presentar la vida de Saúl narrada en el primer libro de Samuel mirando con detalle el capítulo trece del mismo. No obstante, el primer libro de Samuel es una introducción a la vida del rey David. David es uno de los personajes más importantes y simbólicos de toda la Escritura. David es el eterno rey de Israel, papel en el que solo lo puede reemplazar Jesús de Nazaret. El primer versículo del Nuevo Testamento menciona a David (Mateo 1:1), a Jesús se le llama hijo de David (Mateo 1:1); en David se dividen las generaciones (Mateo 1:17); el pueblo judío esperaba al Hijo de David en el sentido profético (Mateo 12:23, cp. Mateo 15:22, Mateo 21:15); Jesús se sentará en el trono de David (Lucas 1:32, cp. Isaías 9:7); Jerusalén era la ciudad de David (Lucas 2:11); la fortaleza de Dios es “La ciudad de David” (2 Samuel 5:9); sobre David estaban las promesas del reino (Actos 13:34); Jesús reiteró proféticamente su adhesión a la familia de David (Revelación 22:16); en los profetas se insinúa una posible resurrección de David (Jeremías 23:5; 30:9).

Así, el primer libro de Samuel es una introducción a la vida de David. Aunque este es un escrito sobre la vida de Saúl tal como está narrada en 1 Samuel es necesario especificar el carácter de prólogo a la vida del rey David que tiene este libro. Paul Borgman expresa en su libro David, Saul and God que ninguno de los tres personajes de esta historia (David, Saúl y Dios) puede ser entendido aislado de los otros dos.[1] Este escrito, sin olvidar a los otros dos personajes que invoca Borgman, se concentrará en la vida de Saúl.

Saúl podría catalogarse como el rey que estuvo en lugar de Dios, como el rey que estuvo en oposición a David -el verdadero rey-, como un endemoniado, como un suplantador, como un suicida. Este trabajo busca, desde el análisis de la narración, entender la forma como el narrador describe e interpreta a Saúl en el primer libro de Samuel. Se tendrá en consideración los diálogos, las acciones, los tiempos de los relatos, el orden de los episodios, los sumarios y los tipos de discurso.

El análisis narrativo se concentra en ver el texto desde el punto de vista del narrador (en muchos casos el autor del libro). Como el principal autor de la Biblia es Dios mismo, el autor de este estudio considera que al concentrarse en los detalles del autor-narrador lo que se hace es profundizar en la manera como Dios lo relató.

Dado el detalle que el análisis narrativo requiere y la cantidad de capítulos de 1 Samuel donde se relata la vida de Saúl, el análisis se concentrará en el capítulo 13, desde allí se presentarán características comunes y repetidas en los demás capítulos de la persona de Saúl.

1 Samuel capítulo 13

Del capítulo 8 al 12 se relata cómo el pueblo de Israel pidió un rey, cómo Dios a su pesar les concedió su petición, cómo el profeta Samuel ungió a Saúl por rey. La primera batalla de Saúl –en la que salió victorioso- sobre los ammonitas, y una nueva consagración del reinado de Saúl por Samuel en Galgal que la Biblia llama la renovación del reino (1 Samuel 11:14-15).

El capítulo 13 del primer libro de Samuel habla de los comienzos del reinado de Saúl. Después de una lectura del primer libro de Samuel es posible decir que en el capítulo 13 se encuentran los rasgos que caracterizaran a lo largo del libro al rey Saúl. Esta parte del libro bien puede dividirse en tres partes: Una osada acción de Jonatán (hijo de Saúl) contra los filisteos que dio pie a una revuelta (introducción), el diálogo exhortatorio del profeta Samuel a Saúl (parte central del texto) y la estrategia de los filisteos para continuar con la guerra (conclusión).

En la primera parte, el narrador dice que Jonatán mató al gobernador de los filisteos que se encontraba en Gabaa. Frente a esta acción los filisteos se reunieron para el combate. Saúl anunció al pueblo el hecho, pareciendo que él mismo lo hubiera ejecutado, y se convocó al pueblo de Israel para el combate. No obstante, el pueblo de Israel fue apretado, arrinconado, y muchos terminaron huyendo.

En la segunda parte se nota la desesperación de Saúl frente al abandono de su tropa. Frente a esto, decidió hacer un sacrificio a Jehová esperanzado que de alguna manera Dios le respondería y le daría la victoria. Esto, en contradicción a un anterior mandato de Samuel de esperar por siete días mientras el mismo Samuel venía y como sacerdote hacia el sacrificio. El profeta y el rey tuvieron un diálogo del que sale muy mal librado el rey, ya que Samuel le expresó que Dios no mantendría su reinado.

La parte final muestra a un Saúl sitiado, a los filisteos en tres columnas recorriendo la tierra, y a los hebreos sin armas y sin herreros que pudieran hacer y aguzar sus hachas, rejas, demás instrumentos y armas. Los únicos con espada y lanza eran Saúl y su hijo Jonatán, 1 Samuel 13:22.

 

El narrador

El capítulo 13 de 1 Samuel presenta a un narrador omnisciente y fiable. Conoce el número exacto de los hombres que escogió Saúl, “Saúl se escogió tres mil  de Israel”, v. 2. Sabía exactamente cuántos de esos tres mil estaban con Saúl, cuántos con Jonatán, y el lugar de los campamentos: “[…] dos mil estuvieron con Saúl en Macmas y en el monte de Betel, y los mil estuvieron con Jonatán en Gabaa de Benjamín”, v. 2. Conocía el narrador que la noticia de la muerte del gobernador de los filisteos llegó a todos los lugares “[…] y Saúl hizo tocar trompeta por toda la tierra, diciendo: óiganlo los hebreos.”, v. 3. Da cuenta también del número de los carros y de los caballos de los filisteos, “Entonces los filisteos se juntaron para pelear con Israel, treinta mil carros, y seis mil caballos […]”, v. 5. Sabe los lugares donde los judíos se escondieron y la razón para tal hecho, vs. 6-7.

El narrador omnisciente también da cuenta de los sentimientos de los personajes y del pueblo en general, “[…] y Saúl se estaba aún en Galgal, y todo el pueblo iba tras él temblando” v. 7b. Al pueblo, y al mismo Saúl, los presenta como temerosos, cobardes. El narrador conoce el diálogo entre Saúl y Samuel aunque parece ser un diálogo privado. Además sabe los pensamientos de Saúl, “Dije en mí: los filisteos descenderán ahora a mí en Galgal y yo no he rogado a la faz de Jehová”,  v. 12.

Finalmente, en el desenlace del capítulo 13, el narrador conoce con claridad los movimientos de guerra de los filisteos, los lugares donde fueron, el lugar del campamento principal y la estrategia de los filisteos para dejar a Israel sin armas obligándoles a bajar a ellos para aguzar sus herramientas, vs. 16-22. Así como el imaginario colectivo de todo un pueblo, “[…] que los filisteos habían dicho entre sí: para que los hebreos no se hagan espada o lanza”, v. 19.

El narrador de 1 Samuel 13 no está contando mentiras, es fiable en el sentido que tiene datos y hechos que parecen hacerle un personaje de la historia, uno que estaba en el mismo lugar de los acontecimientos, sin embargo, es imposible para cualquier testigo ocular conocer tantos datos de un evento y aún más saber sobre pensamientos y diálogos privados. Presenta una mirada general y detallada, habla del número de hombres, del número  animales, de los diálogos entre los personas, de lo que pensaba el pueblo de los hebreos y de lo que hacían los filisteos.

 

Un versículo “oscuro”, 1 Samuel 13:1

El primer versículo de 1 Samuel 13 es una introducción al resto del capítulo y al resto de la historia del Saúl. Puede decirse que es un verso que parte en dos la historia del rey, de su elección como rey y de sus acciones como rey; del tiempo “tierno” de su reinado y del tiempo de su desobediencia. David M. Gunn expresa que es entre los capítulos 13 y 15 donde se encuentra el formal rechazo de Dios a Saúl como rey.[2]

Este versículo introductorio ya es un problema para los traductores. La Biblia de Scio de San Miguel, traducción de la Vulgata Latina lee: “Hijo de un año era Saúl cuando comenzó a reinar, y dos años reinó sobre Israel. La Reina-Valera Antigua es muy similar, “Hijo de un año era Saúl cuando reinó: y dos años reinó sobre Israel”. Por su parte la Reina-Valera 1960 expresa, “Había ya reinado Saúl un año, y cuando hubo reinado dos años sobre Israel”. Una interpretación es que Saúl había reinado un año y a los dos años se escogió un ejército. La Reina Valera Antigua 1865 da la idea de que en la primera etapa de Saúl en su reinado fue tierno como un bebé.

Tomando este versículo 1 como una suma de lo que se viene, se podría decir que la introducción a la escena (el escenario de fondo), enseña que en algún momento Saúl se comportó de la manera adecuada, especialmente en el primer año de su reinado. Pero en algún momento después de su segundo año el rey pasó a la desobediencia.

El versículo dos pareciera dar otro intervalo de tiempo indeterminado. Es decir, algún día cuando Saúl se escogió tres mil de Israel, dos mil estuvieron con él en Macmas y mil con Jonathan en Gabaa. Aunque el narrador no lo especifica Jonatán debe ser el mismo de 14:1, es decir, el hijo de Saúl. El nuevo intervalo temporal se nota al recordar que Saúl comenzó a reinar muy joven (1 Samuel 9:1-2), pero para el momento de esta escena, ya tenía un hijo que estaba en la suficiente edad para encargarse de mil hombres.

La batalla del capítulo 13 tiene claros paralelismos con las próximas batallas de Saúl descritas en los siguientes capítulos. Se habla de dos ejércitos: los filisteos y los israelitas; de dos lugares o posiciones estratégicas; se muestra a Saúl como aquel que aprovecha la valentía de otros: en el capítulo 13 y 14 se muestra a Jonatán como el agente de la victoria y en el capítulo 17 a David.

Fondo geográfico

La escena del capítulo 13 se desarrolla en un fondo geográfico en medio de ánimo de guerra. Se muestran dos líderes: Saúl y su hijo Jonatán. Saúl junto a dos mil hombres y Jonatán con mil hombres a su cargo. Saúl, junto a sus dos mil hombres, en Macmas y en la montaña de Betel; Jonatán junto a sus mil hombres en Gaaba de Benjamín. Según el Nuevo Diccionario Bíblico Ilustrado, Micmas [Macmas] es llamado hoy Mukhmás, al norte de Geba.[3]

Al parecer la guarnición de los Filisteos estaba mucho más cerca de Jonatán que de Saúl. La descripción geográfica es esencial para la trama y el narrador hace énfasis en este aspecto.

El entramado verbal

Es posible notar el protagonismo de los personajes de acuerdo a los verbos que utiliza el narrador. Aquí, divididos entre Saúl y el pueblo.

Antes del diálogo con Samuel los verbos con los que el narrador habla de las acciones de Saúl están en voz pasiva: v. 2, “Saúl se escogió tres mil de Israel”; v. 3, “[…] Saúl hizo tocar la trompeta […]”; v. 7b, “[…] todo el pueblo iba tras de él  [de Saúl] temblando”. Paradójicamente el único verbo en voz activa antes del diálogo con Samuel es “esperar”, v. 8, “Y él esperó siete días […]”.

En el momento del diálogo con Samuel, el narrador muestra a Saúl muy activo en sus acciones, específicamente para aclarar su desobediencia, v. 10, “[…] y Saúl le salió a recibir para saludarle”; v. 11, “[…] y Saúl respondió […]”. Incluso el “esforcéme” del verso 12 podría bien significar “me he visto forzado a hacerlo”. Al final del diálogo se muestra a Saúl pasando revista a las tropas o contando al pueblo en una acción no militar.

En general, Saúl se muestra como alguien que no actuaba por sí mismo, excepto en el caso de explicar sus errores o de atribuirse fama.

El primer verbo activo, en pretérito simple está en el verso 3, “Jonatán hirió la guarnición de los filisteos”. Esta es entonces la primera acción del hijo de Saúl en la Biblia. A lo cual Saúl responde con otra acción pero indirecta: “hizo tocar la trompeta”. El narrador pareciera pretender mostrar que mientras la acción de Jonatán fue una acción directa “hirió”, la de Saúl fue indirecta “hizo tocar” y buscó su gloria con el triunfo de otro, en este caso de su propio hijo.

Por su parte al pueblo generalmente se le muestra temeroso, amedrantado, sin liderazgo. Aunque normalmente en la voz activa. El descenso del pueblo comienza muy rápido, dando a entender que lo importante de este capítulo es el diálogo entre Saúl y Samuel.

El pueblo se reunió tras Saúl en Galgal (v.4b), no es una acción iniciada desde el propio pueblo, sino en respuesta al anuncio de Saúl. Se escondió la gente en las cavernas (v. 6); algunos hebreos pasaron (huyeron) también el Jordán (v.7a); el pueblo temblaba (v. 7); los israelitas tenían que bajar a los filisteos (v. 20); nadie de la tropa tenía espada ni lanza (v. 22). El personaje “pueblo” se muestra sin liderazgo, tembloroso, disperso.

Las personas más activas en el capítulo 13 de 1 Samuel por los verbos que se usan son Jonatán, Samuel y los filisteos. Como ya se dijo, Jonatán inició la acción bélica matando al gobernador filisteo. Samuel es quien lleva la palabra en el diálogo con Saúl y quien explica que Dios eligió un nuevo rey. Los filisteos por su parte son activos a diferencia de los hebreos. Los filisteos se juntaron para pelear con Israel (v. 5); los filisteos pusieron en estrecho a los hebreos (v. 6); salieron tres escuadrones de los filisteos a recorrer la tierra (v. 17); los filisteos no permitían que Israel hiciera espadas ni lanzas (v. 19).

Mirando con cierto detenimiento el entramado verbal es posible encontrar a un Saúl indeciso, a un pueblo hebreo medroso, a un profeta convencido y a unos filisteos diligentes y preparados para la guerra.

El diálogo entre Saúl y Samuel, punto principal del relato

La segunda parte del capítulo 13 relata un diálogo entre el rey Saúl y el profeta que lo ungió, Samuel. El narrador encuadra el diálogo entre dos tiempos: la espera que debía hacer Saúl en obediencia a un mandamiento anterior de Samuel  (1 Samuel 10:8) y el conteo de las tropas por parte de Saúl después del juicio de que sobre sus acciones le hizo Samuel.

Este diálogo está enmarcado en un contexto más amplio (de todo el capítulo) entre el ataque de Jonatán y la avanzadilla de los filisteos (v. 23). Pareciera que el narrador pretende mostrar que se avecina una derrota para los hebreos dada la desobediencia de Saúl frente al mandato de Samuel. Así, la parte central del relato es el diálogo entre estos dos personajes, diálogo que desacelera las acciones.

Los personajes de la conversación son Samuel y Saúl. La acción desacertada de Saúl de ofrecer el holocausto al no poder esperar el tiempo acordado lo muestra como un hombre impaciente. El narrador muestra tal impaciencia cuando agrega el tiempo, el tiempo indica que le faltó muy poco a Saúl para hacer conforme a lo acordado, “Y como él acababa de hacer el holocausto, he aquí Samuel que venía, y Saúl le salió a recibir para saludarle, v. 10.

Samuel pregunta: ¿Qué has hecho? Saúl explica las razón que lo motivó a ofrecer el holocausto, “Porque vi que el pueblo se me iba, y que tú no venías al plazo de los días, y que los filisteos estaban juntos en Macmas; Dije en mí: Los filisteos descenderán ahora a Galgal, y yo no he rogado a la faz de Jehová. Y esforcéme y ofrecí holocausto”, vs. 11-12. Estos versículos resumen las acciones más relevantes de la historia, así como la semana de tensión en Saúl: El ejército de los hebreos esperó unos días y después huyó, Saúl esperaba sin mucha paciencia la llegada de Samuel (era Dios quien daba las victorias, por eso era necesario el sacrificio), los filisteos tomaban lugar, Saúl ofrece el holocausto desobedeciendo un mandato anterior.

El clímax del relato está en la respuesta de Samuel a Saúl y lo que implicaba tal respuesta: “locamente has hecho”. “no guardaste el mandamiento de Jehová tu Dios, que él te había mandado. Porque ahora Jehová hubiera confirmado tu reino sobre Israel para siempre. Mas ahora tu reino no será durable. Jehová se ha buscado varón según su corazón, al cual Jehová ha mandado, que sea capitán sobre su pueblo, por cuanto tú no has guardado lo que Jehová te mandó”, vs. 13-14.

Algo que despierta el interés en este punto es que siendo narrado solo el comienzo del reinado, en la primera batalla, o intento de batalla contra los filisteos, ya Samuel conocía que el reino sería de otro. Muy posiblemente esta es la idea central de todo el capítulo. El fracaso de Saúl para dirigir al pueblo y para obedecer a Samuel y a Dios, le lleva a que desde muy temprano su reinado esté destinado al fracaso.

Algunos aspectos reiterativos en la persona de Saúl

El narrador de 1 Samuel deja ver desde el capítulo 13 aspectos psicológicos en la persona del rey Saúl que reitera en los capítulos posteriores. Aunque un análisis narrativo no es un análisis psicológico, si es posible detectar por medio de la comparación de los relatos, ciertas características en la identidad del primer rey de Israel que, al parecer, se quieren hacer notar al lector.

Saúl ególatra, busca su gloria a costa de otros

En el versículo 4 del capítulo 13 la noticia que se regó en “todo Israel” fue: “Saúl ha herido la guarnición de los filisteos”, el narrador ya había expresado que en verdad el ejecutor fue Jonatán. Evidentemente el autor pretende que el lector comprenda el engaño en el que Saúl hace caer al pueblo.

La expresión “Israel olía mal a los filisteos” da a entender una inminente batalla.

La idea de que Saúl buscaba su gloria, confirmar su reino; está en el resto de los capítulos de 1 Samuel. Suena a que el narrador busca que el lector entienda el carácter orgulloso y nada ético de Saúl, quien se atribuye triunfos ajenos para confirmarse en el trono. En el capítulo 13 haciendo sonar trompeta y publicar hechos que él no realizó. En el capítulo 14 atacando a mansalva a los filisteos gracias a una acción intrépida de Jonatán,

“Y Saúl dijo a Aquías: Trae el arca de Dios. Porque el arca de Dios estaba aquel día con los hijos de Israel. Y aconteció que estando aun hablando Saúl con el sacerdote el alboroto que estaba en el campo de los filisteos, se aumentaba, e iba creciendo en gran manera. Entonces dijo Saúl al sacerdote: Detén tu mano. Y juntando Saúl todo el pueblo que con él estaba, vinieron hasta el lugar de la batalla: y, he aquí que la espada de cada uno era vuelta contra su compañero, y la mortandad era grande. Y los hebreos que habían estado con los filisteos los días antes, y habían venido con ellos de los al derredores al campo, también estos se volvieron para incorporarse con los israelitas que estaban con Saúl y con Jonatán. Asimismo todos los israelitas que se habían escondido en el monte de Efraín, oyendo que los filisteos huían, ellos también siguieron en aquella batalla.  Y Jehová salvó a Israel aquel día, y la batalla llegó hasta Betaven. 1 Samuel 14:18-23.

En el mismo capítulo 14, versó 24, Saúl obliga al pueblo a hacer juramento de anatema hasta que la venganza sobre sus enemigos sea consumada, “Y los varones de Israel fueron puestos en estrecho aquel día; porque Saúl había conjurado al pueblo, diciendo: Cualquiera que comiere este pan hasta la tarde, hasta que yo haya tomado venganza de mis enemigos, sea maldito”.

Se nota también el deseo de gloria de Saúl en el capítulo 15, verso 9, cuando dejó vivos, y perdonó, a los animales selectos y al rey de Amalec, desobedeciendo el mensaje del profeta,

“Y Saúl y el pueblo perdonaron a Agag, a lo mejor de las ovejas, y al ganado mayor, a los gruesos, y a los carneros, y finalmente  a todo lo bueno que no quisieron destruir […].”

En el capítulo 15, verso 30, Saúl pide a Samuel que lo honre delante de los ancianos,

“Y él dijo: Yo he pecado: mas ruégote que me honres delante de los ancianos de mi pueblo, y delante de Israel […]”.

En el capítulo 18, verso 8, se nota su orgullo cuando se enoja con los cánticos de las danzantes,

“Y enojóse Saúl en gran manera, y desagradó esta palabra a sus ojos, y dijo: a David le dieron diez miles, y a mí miles: no le queda más que el reino”.

Es de notar entonces que en el libro de Samuel se muestra a un rey que busca su gloria y mantener su reinado a como dé lugar. Al mismo tiempo, el narrador critica a Saúl y lo muestra más bien como un líder cobarde, falto de carácter.

La cobardía de Saúl

La respuesta de los filisteos ante el ataque a su guarnición, en el capítulo 13, fue concentrar su gente en Macmas. El lugar donde tenía su campamento Saúl. El pueblo de Israel se reunió alrededor de Saúl en Galgal (v. 4). No parece existir un acuerdo de los biblistas sobre el lugar donde se situaba Galgal, pero aparentemente es al noroeste de Macmas y Gueba hacía el Jordán “Y algunos de los hebreos pasaron el Jordán en la tierra de Gad y de Galaad […]”, 1 Samuel 13:7.

El hecho de la retirada a Galgal significaría un retroceso en la avanzada de Israel. El narrador pretende mostrar que los efectos de la trompeta y la reunión de los israelitas alrededor de Saúl no fueron positivos. Tanto que debido al acuartelamiento de los filisteos en Macmas, los israelitas se alejaron de la posición en la que estaban. Es como si se estuviera mostrando el carácter pusilánime y cobarde de Saúl quien pierde su posición y solo se encuentra seguro acompañado por el pueblo. El narrador no muestra a un Saúl valiente, al contrario lo contrasta con algunos hombres valientes que lo acompañaron como David, Jonatán y muchos otros, “[…] y a cualquiera que Saúl veía que era valiente hombre, y hombre de esfuerzo, le juntaba consigo”, 1 Samuel 14:52.

El versículo 6 señala entonces el temor del pueblo, tanto ¡cómo para esconderse en cuevas, peñascos y fosas! Temor que fue provocado por el cuerno que hizo sonar Saúl en toda la tierra. El deseo de exaltarse como rey se destaca en este punto en Saúl, quien no aparenta ser un hombre de guerra sino uno que busca su gloria.

El versículo 7 muestra a Saúl en Galgal junto al pueblo, pero junto a un pueblo temeroso y angustiado por la venganza que se venía de parte de los filisteos. Aquí comienza un nuevo panorama de angustia para Israel en el que se muestra a Saúl como un cobarde. El verso siete así lo señala, “Saúl se estaba aún en Galgal, y todo el pueblo iba tras de él temblando”.

El relator del primer libro de Samuel enseña lo pusilánime de este hombre, Capítulo 15, verso 24, “[…] Temí al pueblo y consentí a la voz de ellos […]”; capítulo 17:11, “Y oyendo Saúl y todo Israel estas palabras del filisteo, fueron espantados, y hubieron gran temor”.

Saúl no asumió personalmente las batallas contra los filisteos y contra Goliat. En el capítulo 13 quien inició la batalla fue Jonatán. En el capítulo 14 Jonatán buscó cruzar la avanzadilla de los filisteos y prefirió no decirlo a su cobarde padre (capítulo 14:1), en el capítulo 17 se muestra el triunfo de David sobre Goliat, no del temeroso Saúl. En estos tres capítulos se nota una disposición del autor por narrar las victorias de muchachos jóvenes frente a la vergüenza de tener un rey cobarde como Saúl.

Otra de las muestras de pánico de Saúl la presenta el autor en los versículos 8 y 9 del capítulo 13. Esa impaciencia de Saúl que lo presenta como una persona sin control de sus acciones, que solo buscaba su propia gloria. Viendo que el pueblo se le iba, hace un último intento por retenerlo asumiendo el papel de Samuel, “Y él  esperó siete días, conforme al plazo que Samuel había dicho, y  Samuel no venía a Galgal, y el pueblo se le iba. Entonces dijo Saúl: Traedme holocausto y sacrificios pacíficos. Y sacrificó el holocausto”.

En dos ocasiones, por medio de sacrificios Samuel había mostrado que Dios daba las victorias al pueblo. En el capítulo 7 verso 10 mientras Samuel ofrecía el holocausto Dios, al parecer, mandó un rayo y acabó con los filisteos. En el capítulo 12:18, entre tanto Samuel ponía a Saúl de rey y criticaba al pueblo por desechar a Dios y escoger a Saúl, lluvias y relámpagos cayeron del cielo y el pueblo tuvo gran temor. Pareciera que lo que el narrador quiere mostrar al lector es que Saúl pretendía una manifestación sobrenatural (como las hechas por Samuel) para que el pueblo no se fuera en desbandada.

Respecto al diálogo de Saúl con Samuel, después de que el primero ejerciera sin autorización el papel del profeta, el narrador enfatiza la ansiedad de Saúl, así por ejemplo se dice que Saúl salió al encuentro de Samuel (v. 10b). Este relato es muy similar al que ocurre en 15:13 donde Saúl habla antes que Samuel pregunte alguna cosa, “Vino pues Samuel a Saúl y Saúl le dijo: Bendito seas tú de Jehová, yo he cumplido la palabra de Jehová”.

En el versículo 11 –capítulo 13- el saludo de Saúl es negado por las palabras del profeta, “¿Qué has hecho?”. Las acciones eran la base para los juicios en un tiempo en que cada quién hacía lo que bien le parecía, Jueces 21:25. La expresión ¿Qué has hecho? o similares se repiten a lo largo de 1 Samuel.

  • es grande vuestra maldad, que habéis hecho, 12:17.
  • ¿Qué has hecho? 13:11.
  • Locamente has hecho, 13:13
  • Declárame qué has hecho, 14:43.
  • Has hecho lo malo, 15:19.
  • ¿Qué he hecho ahora? 17:29.
  • ¿Qué he hecho? 20:1
  • ¿Qué ha hecho? 20:32.
  • ¿Qué he hecho? 26:18,
  • ¿Qué he hecho? 29:8.

De manera especial David repite esta pregunta unas cinco veces.

Al decir el narrador que Saúl salió al encuentro de Samuel, deja entrever que Samuel no vio el holocausto, y que precisamente Saúl trato de impedir que así lo hiciera y por eso fue a buscar a Samuel, para no recibir el regaño de su exhortador. La narración muestra a Saúl siempre temeroso de perder la aprobación de Samuel.

La intemperancia de Saúl

Otro de los aspectos de la persona de Saúl que se evidencian en el relato del primer libro de Samuel es su falta de control, su locura, que en algún punto pasará a verse como una especie de posesión demoniaca. La ilustración del pintor francés y miembro de la nobleza Antoine-Jean Gros y que fue encargada al pintor por el Duque de Orleans Luis Felipe para su palacio real,  muestra a David tocando el arpa, al lado de Mikal la hija de Saúl, y permite ver en el rostro de Saúl a un hombre descompuesto, atormentado por el demonio en medio de su locura.

La obra del barón Gros no es para nada despreciable, otorga un acercamiento simbólico a lo que el narrador pretende dar a conocer en 1 Samuel.

En el capítulo 13 apenas es posible develar la idea de la locura de Saúl. Sin embargo, las palabras de Samuel se vuelven proféticas para lo que continúa en el relato. En 1 Samuel 13:13 Samuel dice a Saúl, “locamente has hecho”. Esa necedad, falta de control, o locura de Saúl, será revelada en los capítulos siguientes de 1 Samuel.

Su locura se nota en el momento que obligó al pueblo a realizar el juramento del anatema hasta que tuviera venganza de sus enemigos. Jonatán su hijo desaprobó tal disposición, (14:24, cp., v. 29). Se evidenció cuando Saúl se abalanzó sobre Samuel y le rompió su capa, esto con el fin de ir y adorar a Jehová legitimando sus acciones (15:27). Su insensatez se muestra con claridad cuando sus propios siervos notaron que algo pasaba con su razón y mandaron a David a tocar el arpa para que calmara su espíritu, “Y el Espíritu de Jehová se apartó de Saúl, y atormentábale el espíritu malo de parte de  Jehová. Y los criados de Saúl le dijeron: He aquí ahora el espíritu malo de Dios te atormenta. Diga pues nuestro señor a tus siervos que están delante de ti, que busquen alguno que sepa tañer el arpa: para que cuando fuere sobre ti el espíritu malo de Dios, él taña con su mano, y estés mejor”, (16:14-16).

De una manera peculiar la locura de Saúl se aprecia en el capítulo 18. A pesar que las melodías de David calmaban el alma de Saúl, llegó un momento en que la música no hizo su efecto y el propio Saúl en medio de su locura intentó asesinar a David, 1 Samuel 18:10-11, “Otro día aconteció que el espíritu malo de Dios tomó a Saúl, y profetizaba dentro de su casa; y David tañía con su mano como los otros días; y estaba una lanza a mano de Saúl. Y arrojó Saúl la lanza, diciendo: Enclavaré a David con la pared; y dos veces se apartó de él David”.

De aquí en adelante David es un perseguido de Saúl. David se presenta como lo antónimo de Saúl, David es el rey conforme al corazón de Dios, de quién se levantará el Salvador, así por lo menos lo describe el Pablo de Tarso frente a la sinagoga en Antioquia de Pisidia (Actos 13:22-23), de Saúl poco tiene que decir el apóstol de los gentiles: hijo de Cis, de la tribu de Benjamín (Actos 13:21).

Conclusiones

El análisis narrativo del texto es una experiencia tan dispendiosa como enriquecedora. Implica no pasar desapercibido ningún detalle del relato. Aunque las acciones son la prioridad en los relatos, el trasfondo de la escena, los diálogos, el contexto geográfico, los personajes e incluso las predicciones que se pueden sacar de un texto ayudan al lector a tener una visión ampliada de la historia.

En el caso de 1 Samuel 13 el narrador nos remite al comienzo de los enfrentamientos entre Saúl y los filisteos. La batalla como tal no se dio, pero lo que el narrador parece buscar es integrar al lector al ambiente de guerra que se presentará en los siguientes capítulos. Dado lo anterior, el momento más importante de este capítulo es el diálogo entre el rey Saúl y el profeta Samuel. Dicho diálogo, de carácter judicial, termina con la declaratoria que Dios eligió otro rey, cosa que solo se evidenciará capítulos más adelante con la unción de David. En ese punto el relato tiene su clímax y al mismo tiempo es predictivo de los acontecimientos que se vienen. En la memoria del lector, lo que parece pretender el narrador es decir que Saúl no gobernó bajo el beneplácito de Dios en la gran mayoría de su reinado.

En 1 Samuel 13 se habla de cinco personajes de manera explícita: Jonatán, con una corta aparición, pero es la que desencadena los hechos; Saúl, rey indeciso y desobediente que es rechazado por Dios tempranamente en su mandato; Samuel, el profeta que tiene la autoridad de hablar en nombre de Dios y que conoce los designios del Altísimo. Con una buena lectura de los capítulos anteriores el lector podrá notar la desconfianza de Samuel ante el reinado de Saúl. El pueblo de Israel, falto de criterio, confuso ante la decisión que tomó de elegir un rey que Dios no aprobaba; y el pueblo filisteo, preparado para la guerra, con estrategias de combate.

El análisis narrativo también cumplió con el papel de dar a entender el carácter de Saúl (seguramente lo mismo podría decirse del pueblo de Israel, de los filisteos y de Samuel). Saúl, un hombre que buscó de cualquier forma legitimar su reinado frente a los hebreos, un hombre temeroso a lo largo del libro y un hombre que en su locura y vanidad termina suicidándose, 1 Samuel 31:1-4.

Seguro este análisis no será una predicación del domingo en la iglesia local, pero funciona como insumo para la misma. Indagar el relato con la cámara del narrador es un ejercicio académico que descubre detalles poco visibles, que le servirán al predicador en la construcción del sermón.

 

Bibliografía

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Gunn, David M. The fate of King Saul. An interpretation of a Biblical Story. Sheffield, England, JSOT, 1980.

La Biblia que es los sacros libros del viejo y nuevo testamento. Cipriano de Valera. Amsterdam, Casa de Lorenzo Giacobi, 1602.

La sagrada biblia traducida al español de la Vulgata latina, y anotada conforme al sentido de los santos padres y espositores católicos por el Ilmo. Sr. D. Felipe Scio de San Miguel, exprovincial del órden de las escuelas pías de Castilla y obispo de Segovia. Tomo Segundo, Del Antiguo Testamento. Barcelona, A. Pons y C. a, Libreros Editores, 1844.

La Santa Biblia. Que contiene el Antiguo y el Nuevo Testamento. Versión de Cipriano de Valera (1602), revisada y corregida (1865). Sociedad Bíblica Valera, Miami, 2007.

Santa Biblia, Reina-Valera 1960. Sociedades Bíblicas Unidas, 1960.

Vila Ventura, Samuel y Santiago Escuain. Nuevo diccionario bíblico ilustrado. Barcelona, CLIE, 1985.

Referencias

[1] Borgman, Paul. David, Saul and God. Rediscovering an Ancient Story. New York, Oxford University Press, 2008, p. 18.

[2] Gunn, David M. The fate of King Saul. An interpretation of a Biblical Story. Sheffield , England, JSOT, 1980.

[3] Vila Ventura, Samuel y Santiago Escuain. Nuevo diccionario bíblico ilustrado. Barcelona, CLIE, 1985, p. 756.