Mitología en el púlpito

Los casos de Armando Alducín, William M. Branham y las comunidades polígamas

 

El pastor de una pequeña iglesia bautista en Amherst, Nueva York, Michael Cesar, publicó recientemente en la página de facebook de su iglesia un enlace al audio de una enseñanza titulada “¿Who are the sons of God?”. Por los datos del mensaje, este fue un estudio bíblico realizado en Grace and Truth Church el miércoles 18 de septiembre del presente año (2019).[1]

El pastor Cesar explicó que hay una corriente en el cristianismo evangélico que sigue la enseñanza de que los “hijos de Dios” de Génesis 6 son ángeles caídos, tomando esta, según su opinión, de libros apócrifos como el libro de Henoc. En la mitad de su enseñanza el doctor Cesar, quien es también un médico anestesiólogo, hizo una pregunta que, según sus palabras, es un simple cuestionamiento a cada cristiano que cree que los hijos de Dios son los ángeles caídos. En términos generales, la pregunta es la siguiente: “¿Puede usted creer, solo leyendo su Biblia, solo leyendo Génesis 6, o Job, que los hijos de Dios son los ángeles caídos o necesita leer otros libros para llegar a esa conclusión?”.  Al parecer el doctor Cesar podría catalogarse en el grupo de maestros que no creen en tal enseñanza, pero en varios momentos de su predicación señala que conoce a muchas personas, amigos y pastores, que así lo creen. En buena medida Cesar intenta explicarle a su congregación razones para no aferrarse a esta creencia.

Michael Cesar tiene motivos suficientes para estar preocupado, el problema no es pequeño en el mundo evangélico que tanto se aprecia de aferrarse al principio de solo Escritura. Seguro algunos de sus amigos bautistas, afiliados o no a alguna convención, enseñan que los demonios tuvieron relaciones coitales con las mujeres de Génesis 6. Posiblemente la lectura de la biblia King James enfatiza el sentido del acto sexual al concluir que estos ángeles tomaron esposas: “That the son of God saw the daughters of men that they were fair; and took them wives of all which they chose”.

No solo el tipo de iglesias que algunos llamarían extremistas tienen tal enseñanza. El comentarista de Génesis del Comentario Bíblico Moody del Antiguo Testamento, Kyle M. Yates, quien fuera profesor de Antiguo Testamento de la Universidad de Baylor en Wako, Texas, lo expresa de la siguiente manera,

“La referencia a los casamientos de los bené Elohim con las hijas de los hombres ha sido tratado por muchos de muchas maneras. Traduciéndolo literalmente se haría que el pasaje dijera que miembros de la compañía celestial seleccionaron mujeres escogidas de la tierra y que entraron en relación matrimonial con ellos, literal y realmente […]. A la luz de estos hechos y de la precisa traducción de las palabras del texto, llegamos a la conclusión de que algunos hombres del grupo celestial (ángeles o mensajeros) realmente se tomaron esposas de las mujeres terrenas. Utilizaron una fuerza superior para abrumarlas, para hacer completa la conquista. Los “hijos de Dios” eran irresistibles (cp. 2 Pedro 2:4; Judas 6).[2]

Kyle M. Yates no fue un teólogo oculto enclaustrado en alguna secta, o grupo de odio, sus credenciales como teólogo siguen generando respeto en la actualidad. Con doctorado en Teología del Seminario Teológico Bautista del Sur, este predicador de la Convención Bautista del Sur no matizo su creencia y la dejó impresa en el popular Wycliffe Bible Comentary, del Instituto Bíblico Moody de Chicago.

No es pues un asunto menor entre evangélicos esta interpretación de Génesis 6, aunque en apariencia es algo velado debido a la necesidad de acudir a otras fuentes diferentes a las Escrituras para profundizar en tales afirmaciones. Normalmente los versículos citados para apoyar la afirmación de que los “hijos de Dios” de Génesis 6 son ángeles, espíritus, vigilantes o demonios, son 2 Pedro 2:4, “¿Por qué cómo escaparán ellos? Pues no perdonó Dios a los ángeles que habían pecado, mas antes habiéndolos despeñado en el tártaro con cadenas de oscuridad, los entregó para ser reservados al juicio” y Judas 6, “Y que a los ángeles que no guardaron su origen, mas dejaron su propia habitación, los ha reservado debajo de oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del grande día”.

Tal vez, el hecho de la poca evidencia bíblica (de acuerdo a los 66 libros de las biblias protestantes), es lo que más se critica por parte de los detractores protestantes del mito de los vigilantes. Por ejemplo, el teólogo metodista británico Adam Clarke escribe en su comentario de la Biblia respecto a Genesis 6:2, “Los primeros fueron los hijos de los hombres, como la naturaleza caída puede producir, hijos degenerados de un padre degenerado, gobernado por los deseos de la carne, los deseos de los ojos y el orgullo de la vida. Los otros son los hijos de Dios, no ángeles, como algunos han soñado […]”.[3] Clarke escribió su comentario de toda la Biblia entre 1810 y 1826 y considera que aquellos que enseñan el encuentro sexual entre humanos y demonios son soñadores.

Uno que no encontró problema en referirse al tema y relacionarlo con antiguas leyendas hebreas fue el teólogo inglés Samuel Rolles Driver, en su comentario de Génesis, publicado en 1904, hace las siguientes apreciaciones respecto al tema:

“La expresión ʻhijos de Diosʼ (o ʻde los diosesʼ) indicada otros lugares (Job 1:6; 2:1; 38:7; cf. Daniel 3:25 [comp. v. 28]; Salmo 29:1; 89:6) seres semi-divinos, supramundanos (cf. en 3:5, 22), tales como agentes ejecutores de una comisión divina son llamados malákhim o άγγελοι (mensajeros). Y esta, que es también la vieja interpretación de Génesis 6:2 (LXX, οί άγγελοι τοΰ Φεον; Enoc 6:2ss; Judas 6; 2 Pedro 2:4 [basado en Enoc 10:5, 6, 12, 13]), este es el único sentido en que la expresión puede ser entendida legítimamente aquí. Naturalmente, sin embargo, cuando se entiende literalmente, como para la historia actual, la explicación de este pasaje se siente en muchas maneras difícil; y permanecen otras interpretaciones. […]. Muchos expositores cristianos antiguos y modernos, han entendido por ʻhijos de Diosʼ a los piadosos hombres de la línea de Seth, y por ʻhijas de los hombresʼ a las mundanas mujeres de la línea de Caín […] es increíble que los ʻhombresʼ  en el verso 2 pueda ser entendido en un sentido más estrecho que en el verso 1; esto tampoco es claro porque en el matrimonio mixto de dos razas cada descendiente viene de un común ancestro, y no daría por resultado una raza caracterizada por su gigante estatura ( suponiendo que los versos 5 al 8 deben ser directamente conectados con los versos 1 al 4) y por su anormal maldad. Entendiéndolo con la única forma legítima de interpretarlo, el pasaje solo puede significar que semi-dioses o ángeles se unieron con las hijas de los hombres; y esto se puede ver también en una antigua leyenda hebrea, o- (para usar la expresión de Delitzch) una no asimilada mitología- cuya intención es dar cuenta del origen de una supuesta raza de gigantes prehistóricos, de quién, sin dudar (pues fueron hombres de renombre) el folclor hebreo habla mucho más que lo que el compilador del Génesis haya considerado digno de preservar.[4]

Driver es claro en destacar el componente folclórico de la creencia, la insinuación cultural de que el mal tiene que llegar por algún lado y en este caso, por el lado no humano. Podría decirse que Driver no ve problema en hacer la relación con la mitología hebrea, cosa que prácticamente no se pronuncia, no se expresa con claridad, por los actuales seguidores de la creencia entre evangélicos.

 

El mito de los vigilantes

Según Samuel Driver, el mito de los vigilantes proviene del libro de Henoc capítulo 6, aquí la referencia:

“En aquellos días, cuando se multiplicaron los hijos de los hombres, sucedió que les nacieron hijas bellas y hermosas. Las vieron los ángeles, los hijos de los cielos, las desearon y se dijeron: -Ea, escojámonos de entre los humanos y engendremos hijos. Semyaza, su jefe, les dijo: -Temo que no queráis que tal acción llegue a ejecutarse y sea yo solo quien pague por tamaño pecado. Le respondieron todos: -Juremos y comprometámonos bajo anatema entre nosotros a no cambiar esta decisión y a ejecutarla ciertamente. (1 de Henoc 6:1-4).[5]

El texto además menciona los nombres de ángeles que tomaron la decisión de entrar en las mujeres, entre otros: Azazel, Baraquiel, Rameel, Semyaza, Tamiel, Urakiva. Driver remite también al capítulo 10:5, 6, 12 y 13. Por razones de contexto se pone aquí desde 10:4-7,

“Y dijo también el Señor a Rafael: -Encadena a Azazel de manos y pies y arrójalo a la tiniebla; hiende el desierto que hay en Dudael y arrójalo allí. Echa sobre él piedras ásperas y agudas y cúbrelo de tiniebla; permanezca allí eternamente; cubre su rostro que no vea luz y en el gran día del juicio sea enviado al fuego. Echa sobre él piedras ásperas y agudas y cúbrelo de tiniebla; permanezca allí eternamente; cubre su rostro, que no vea la luz, y en el gran día del juicio sea enviado al fuego. Vivifica la tierra que corrompieron los ángeles, anuncia su restauración, pues yo la vivificaré, para que no perezcan todos los hijos de los hombres a causa de todos los secretos que los vigilantes mostraron y enseñaron a sus hijos”.[6]

Mírese también desde el versículo 11: “Y a Miguel dijo el Señor: -Ve, informa a Semyaza y a los otros que están con él, los que se unieron a las mujeres para corromperse con ellas en todas sus torpezas”.

El mito de los vigilantes, o esta mitología no declarada, expresa que ángeles tuvieron relaciones sexuales con mujeres terrenas e introdujeron en ella su simiente, de allí vienen los gigantes de los que habla Génesis 6:4, “Había gigantes en la tierra en aquellos días; y también después que entraron los hijos de Dios a las hijas de los hombres, y les engendraron hijos, estos fueron los valientes, que desde la antigüedad fueron varones de nombre”.

Uno de los más populares predicadores evangélicos hispano hablante seguidor de esta interpretación es el mexicano Armando Alducín. Alducín es el pastor principal de la Iglesia Vida Nueva Para el Mundo. Según la página web de la iglesia, el ministerio del pastor Alducín viene, por lo menos, desde 1977 cuando fundó la iglesia Vida Nueva Para México. Es imposible conocer, por las actuales publicaciones en el internet, en qué momento el pastor Alducín asumió la enseñanza sobre las relaciones sexuales entre estos ángeles y las mujeres. Por supuesto estas ideas impregnan toda la teología de Vida Nueva Para el Mundo.

En su canal de YouTube el pastor Alducín tiene una serie de mensajes titulados “La invasión de los ángeles caídos”. La serie consta de 11 videos y aproximadamente once horas de conferencia. Entre los títulos de cada una de las conferencias se encuentran entradas tan llamativas como: Los Nephilim, Teorías de los Nephilim, Diferencia de ángeles y demonios, El sexo y los ángeles. Cada video tiene más de cien mil visitas y alguno supera las seiscientas mil. El video “El sexo y los ángeles” tiene un número aproximado de ciento ochenta mil visitas.

En el segundo video de la serie el pastor Alducín explica:

“En Genesis 6 aparece un misterio tremendo donde dice que comenzaron los hombres […] a multiplicarse sobre la faz de la tierra y les nacieron hijas […], y vemos aquí entonces hombres varones y vemos aquí también mujeres hijas, hombres. Que viendo los hijos de Dios, aquí entra en la ecuación otra frase, que ya no son hombres ni son mujeres. Que viendo los hijos de Dios, que las hijas de los hombres, no sus hermanas, ni sus compañeras, eran hermosas, toman mujeres y escogen entre todas, versículo cuatro y había gigantes en la tierra también después que se llegaron los hijos de Dios a las hijas de los hombres y les engendraron hijos. Esta palabra “gigantes” Nephilim en el hebreo significa seres caídos. […] En los tiempos de Noé los hijos de Dios que aparecen en el libro de Job […] que son los ángeles caídos, hubo una mezcla entre los ángeles caídos y las mujeres”.[7]

Armando Alducín considera desde esta fuente que de la mezcla de los ángeles caídos con las mujeres nacen los Nephilim, que durante mil años la tierra fue habitada por gigantes. Tales gigantes, junto a la mezcla de ángeles caídos, son los principales enemigos del pueblo de Dios. Para Alducín son estos gigantes los que construyen las grandes pirámides y las construcciones colosales antiguas, megalíticas. El predicador hace una diferencia entre los demonios y los ángeles caídos. Los espíritus de los gigantes son entonces los espíritus de los demonios. Los demonios, aquellos espíritus de los gigantes, son aquellos que entran en las personas y controlan sus pensamientos.

La idea de que los espíritus de los gigantes, aquellos hijos de los hijos de Dios, semi-dioses, fueron los espíritus que después del diluvio universal quedaron atormentando a los hombres se puede rastrear también desde el libro de Henoc.

1 de Henoc 15:

“Me dirigió la palabra y me dijo con su voz: -Escucha; no temas, Henoc, varón y escriba justo, acércate aquí y escucha mi voz. Ve y di a los vigilantes celestiales que te han enviado a rogar por ellos: Vosotros debierais haber rogado por los hombres; no los hombres por vosotros. ¿Por qué habéis dejado el cielo alto, santo y eterno, habéis yacido con mujeres, cometido torpezas con las hijas de los hombres y tomado esposas, actuando como los hijos de la tierra, y engendrando hijos gigantes? Vosotros, santos espirituales, vivos con vida eterna, os habéis hecho impuros con la sangre de las mujeres, en sangre mortal habéis engendrado, sangre humana habéis deseado, produciendo carne y sangre como hacen los que son mortales y perecederos. Por eso les di mujeres, para que en ellas plantes (sus semillas) y les nazcan hijos de ellas, para que así no falte criatura sobre la tierra. Vosotros, por el contrario, erais al principio espirituales, vivos con vida eterna, inmortales por todas las generaciones del universo. Por eso no os di mujeres, pues los (seres) espirituales del cielo, tienen en él su morada. Ahora, los gigantes nacidos de los espíritus y de la carne serán llamados malos espíritus en la tierra y sobre ella tendrán su morada. Malos espíritus han salido de su carne, porque de arriba fueron creados y santos vigilantes fue su principio y su primer fundamento. Mal espíritu serán sobre la tierra, y malos espíritus serán llamados. Los espíritus de los cielos en el cielo tendrán su morada, y los espíritus de la tierra, que han nacido sobre la tierra, en ella tendrán su morada. Los espíritus de los gigantes, los nefilim, oprimen, corrompen, atacan, pelean, destrozan la tierra y traen pesar; nada de lo que comen les basta, ni cuando tienen sed quedan ahítos. Y se alzan esos espíritus contra los hijos de los hombres, y sobre las mujeres, pues de ellos salieron.[8]

 

La simiente de la Serpiente

Otra de las creencias, más o menos velada, pero populares, entre no católicos es aquella que afirma que el diablo, o algún demonio, tuvo relaciones sexuales con Eva y que del fruto de dicha relación nació Caín. El versículo en el Nuevo Testamento en el que se apoyan los defensores de esta teoría es 1 Juan 3:12, “No como Caín que era del maligno y mató a su hermano […]”.

Aunque tal enseñanza se puede catalogar como una mitología no asimilada, algunos predicadores la popularizaron entre sus seguidores. Uno de los principales defensores de esta enseñanza fue el estadounidense pentecostal William Marrion Branham (1909-1965). Branham fue un predicador de la santidad pentecostal y de campañas de avivamiento. Según parece tenía visiones desde muy corta edad. Su enseñanza se distanció del movimiento evangélico al bautizar, no en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, sino en el nombre de Jesús. También terminó distanciándose del pentecostalismo unicitario debido a que sus seguidores terminaron considerándolo el séptimo ángel de libro de la Revelación (Apocalipsis 10:7).

Entre las enseñanzas más polémicas de Branham estaba la de la simiente de la serpiente, y desde allí su enseñanza respecto a la moralidad de las mujeres y la diferencia entre la Iglesia virgen de Cristo y la Ramera de Babilonia. A diferencia de Armando Alducín quien se popularizó a través de los videos en YouTube, las enseñanzas de Branham están escritas gracias a que sus seguidores decidieron transcribir muchos de sus mensajes. En “La Simiente de la Serpiente”, una predicación que fue grabada en audio y transcrita, el maestro pentecostal explica:

“Ahora, aquí yo nunca he tenido un predicador que esté de acuerdo con esto todavía. Y ellos tratan de hacerlo de alguna otra manera, pero sin embargo no tiene sentido para mí. Ellos tratan de decir que Adán y Eva se comieron unas manzanas. Hermano, si… Yo no digo esto como chiste ahora, pero quiero decirlo. Porque, si comer manzanas hace a las mujeres darse cuenta que están desnudas, es mejor que pasemos las manzanas de nuevo […]. Ustedes saben, comerse una manzana, eso no fue lo que ellos hicieron, que los hizo darse cuenta que estaban desnudos. Ciertamente, no lo fue. Tuvo que venir sexualmente. Tuvo que ser porque ellos se dieron cuenta que estaban desnudos cuando tomaron este fruto prohibido. ¿No es una mujer un árbol de fruto? ¿No son Uds. el fruto de su madre? Ese era el fruto que prohibió que se tomara”.[9]

Desde aquí, algunos lo relacionan también el fruto de la mujer con el Salmo 128:3, “Tu mujer será como la parra, que lleva fruto a los lados de tu casa”. Entendiéndose entonces que lo que sucedió fue un acto sexual, relacionando el sexo de la mujer con el fruto prohibido. Una imagen mítica, pero recurrente aún en la actualidad.

La argumentación Branham en este mensaje de 1958, predicado en el Tabernáculo de Jeffersonville, Indiana, cada vez fue más clara en su objetivo,

“Fíjense, ahora, el diablo descendió y entró en la serpiente. Y él encontró a Eva en el huerto del Edén, desnuda, y él habló acerca del fruto de en medio. Y medio significa “centro”, y demás; Uds. entienden, en una congregación mixta. Y él dijo: “Ahora, es agradable. Es bueno al ojo”. ¿Y qué hizo él? El empezó a hacerle el amor a Eva, y él vivió con ella, como un marido. Y ella vio que era agradable, así que ella fue y le dijo a su marido, pero ella ya estaba embarazada de Satanás. Y ella dio a luz a su primer hijo, cuyo nombre fue Caín, el hijo de Satanás”.[10]

La idea de cópula entre Satanás, la serpiente y Eva, no fue una nueva revelación del hermano Branham y es, por lo menos, tan vieja como la tradición cristiana. En “La Vida de Adán y Eva”, texto de una fecha no superior al 70 d. C. ya se encuentran asunciones del mito de la simiente de la serpiente, en este texto se narra la seducción de la serpiente a Eva. Aunque no expresa directamente la relación sexual, usa la palabra seducción y da a Caín el título de iluminado. “Esta es la historia de Adán y Eva. Después de salir del paraíso, tomó Adán a Eva, su mujer, y subió hacia el Oriente. Permaneció allí dieciocho años y dos meses. Eva concibió y dio a luz dos hijos: Iluminado, llamado Caín, y Amilabés, llamado Abel”.

Según la tradición hebrea haggádica, el nombre de Caín en lugar de “iluminado” debería ser más “oscuro”, pero resulta así por una confusión en los caracteres griegos, “oscuro” es aquel que viene engendrado por Satanás.[11]

María Ángeles Navarro comentando el Libro Hebreo de Henoc recuerda que Sammael es el ángel de la muerte, la misma serpiente del Génesis, quien según algunas tradiciones concibió con Eva a Caín, para comprobar esto remite al Targum Seudo Jonatan Génesis 4:1 “Y Adán conoció a Eva su esposa, quién había deseado al Ángel y había concebido, dando a luz a Caín”.[12] El Tercer libro de Baruc 4:8 enseña que la serpiente era Samael, “Yo repliqué muéstrame por favor cuál es el árbol que sedujo a Adán. Dijo el ángel: es la vid que plantó el ángel Samael por la que se enojó el Señor Dios”.[13]

La palabra seducción está muy presente en este tipo de relatos: “El tercero se llama Gadreel: este enseñó todos los golpes mortales a los hijos de los hombres; él sedujo a Eva […]” (Libro 1 de Henoc 69:6).

En el Libro de Adán y Eva, en la explicación de Eva sobre su pecado, la interpretación del engaño de la serpiente queda prácticamente abierta al lector de manera que éste quede seducido por la historia, e invente desde su imaginación:

“Y me respondió: “No temas, pues en cuanto comas se abrirán tus ojos y seréis como dioses por conocer qué es bueno y qué malo. […]. Tú acércate a la planta y contemplarás un gran resplandor en torno a ella”. Me acerqué a la planta y vi un gran resplandor en torno a ella. Le dije que daba gusto contemplarla, pero que tenía miedo de coger su fruta. Y me respondió: “Ven, yo te daré, sígueme”. Le abrí y penetró en el paraíso, cruzó por delante de mí, avanzó un poco, se volvió y me dijo: “Me he arrepentido y no te daré a comer”. Dijo esto con la idea de seducirme hasta el final y perderme. E insistió: “Júrame que vas a dar también a tu marido”. Pero yo le repliqué: “No sé con qué juramento voy a jurarte, pero lo que sé te lo digo: Por el trono del Señor, por los querubines y el árbol de la vida, que daré también a comer a mi marido”. En cuando me tomó el juramento, se adelantó, subió al árbol y puso el veneno de su maldad, es decir, de su deseo, en la fruta que me dio a comer -pues el deseo es el principio de todo pecado-. Incliné la rama hacia la tierra, cogí la fruta y comí”.[14]

En “La simiente de la serpiente” Branham pone la línea de Dios sobre Seth y la línea de Satanás sobre Caín. Branham explica que fue a través de Caín que llegaron los gigantes y fue a través de la línea de Seth que se preservó la simiente de Dios. Noé y sus hijos (Sem, Can y Jafet) fueron descendientes de la línea divina, por su parte, Branham argumentó que la simiente de la serpiente entró en el arca de Noé a través de las mujeres de los hijos de Noé, “¿Cómo cruzó alguna vez la simiente? La simiente cruzó en el arca, así como lo hizo en el principio, a través de la mujer, sus esposas, ellas llevaron la simiente de Satanás a través del arca”.[15] La mujer para Branham como portadora de la simiente del diablo, es vista como pecaminosa y lasciva, y figura clara de la prostituta mística del libro de Apocalipsis, Babilonia la madre de las rameras, “Miren hoy en día a América. América es la simiente del diablo ¿Qué es? Una simiente de mujeres”.

Los predicadores del siglo XX y XXI evangélicos, pentecostales o de otras corrientes en los Estados Unidos y América Latina, parecen originales al lanzar este tipo de interpretaciones, sin embargo, este pequeño rastreo muestra que tal originalidad no existe por lo menos en estas dos enseñanzas sobre demonios y sexualidad. Cabe la posibilidad que los predicadores llegaran a tales conclusiones solo leyendo la Biblia, asumiendo ciertas preguntas y realizando algunas presunciones. Sin embargo, queda la duda si en realidad fue así, o es solo una nueva mirada de antiguas creencias usando los apócrifos.

 

Simiente de Dios

A estas enseñanzas sobre el sexo, los ángeles y Satanás, se les podría llamar interpretaciones negativas, no obstante, existe el lado positivo de implantar la semilla. Mientras los demonios, o Satanás, ponen la simiente corrupta en el mundo, debe existir el lado de poner una simiente santa. En otras palabras, seres escogidos por Dios que puedan estar llevando la simiente de Seth o de Noé en el mundo, una simiente no corrompida o regenerada. En este sentido la idea del “matrimonio espiritual”, “matrimonio complejo”, o poligamia. entre algunos grupos cristianos tendría mucho para decir y mucho para investigar.

Son conocidas las noticias sobre abuso o acoso sexual de líderes de algunas organizaciones cristianas. El líder de los Israelitas del Nuevo Pacto, Ezequiel Ataucusi Gamonal, fue acusado de abuso sexual en los años noventa; el apóstol de la Luz del Mundo, Naason Joaquín García permanece detenido en los Estados Unidos bajo cargos de pornografía infantil y abuso sexual. No es posible identificar estos dos casos con la creencia en la impartición de una simiente santa, pero la enseñanza en sí debe ser también una mitología no declarada, una inferencia. Sin embargo, el caso de algunas comunidades es particular.

La poligamia mormona parece tener asiento en los libros sagrados de los Santos de los Últimos Días donde se hace referencia a dejar una simiente para Dios. En el Libro de Mormón en Jacob 2:28 al 30 se lee,

“porque yo el Señor me deleito en la castidad de las mujeres. Y las fornicaciones son una abominación para mí; así dice el Señor de los ejércitos. Por lo tanto, este pueblo guardará mis mandamientos, dice el Señor de los ejércitos o maldita será la tierra por su causa. Porque si yo quiero levantar posteridad para mí, dice el Señor de los Ejércitos, lo mandaré a mi pueblo […]”.[16]

En la palabra “posteridad”, en inglés “simiente” seed, el propio Libro de Mormón remite a Malaquías 2:15, “¿No hizo él uno, habiendo en él abundancia de espíritu? ¿Y por qué uno? Procurando simiente de Dios […]”, y también al Libro de Doctrina y Convenios 132:61-64,

“Y además, tocante a la ley del sacerdocio: Si un hombre se casa con una virgen y desea desposarse con otra, y la primera consiente, y él se casa con la segunda, y son vírgenes, y no han dado su palabra a ningún otro, entonces queda justificado; no puede cometer adulterio, porque le son dadas a él; pues no puede cometer adulterio con lo que le pertenece a él y a nadie más. Y si le son dadas diez vírgenes por esta ley, no puede cometer adulterio, porque a él le perteneces y le son dadas; por tanto queda justificado. Mas si una o cualquiera de las diez virgenes, después de desposarse, recibe a otro hombre, ella ha cometido adulterio y será destruida; porque le son dadas a él para multiplicarse y henchir la tierra, de acuerdo con mi mandamiento, y para cumplir la promesa dada por mi Padre antes de la fundación del mundo, y para su exaltación en los mundo eternos, a fin de que engendren las almas de los hombres, pues en esto se perpetúa la obra de mi Padre, a fin de que él sea glorificado”.[17]

El traspaso de una simiente (semen) santa suena una excusa para pecar a los movimientos moralistas, pero por eso no deja de ser el contrario positivo de la simiente de la serpiente o la simiente de los ángeles caídos, en la interpretación negativa de la historia. ¿Si los ángeles se contaminaron (copularon) con otra carne (Judas 6-7) dejando su simiente en el mundo, por qué no puede decirse que el sacerdote deja simiente de Dios?

La doctrina del perfeccionismo de John Humphrey Noyes, un predicador norteamericano del siglo XIX que estudio en Yale se movía alrededor de 1 Juan 3:9, “Cualquiera que es nacido de Dios no hace pecado; porque su simiente mora en él: y no puede pecar, porque es nacido de Dios”. Es, por lo menos, curioso que la Comunidad Oneida, liderada por Noyes haya terminado aceptando el matrimonio complejo, o las relaciones sexuales abiertas entre sus miembros. La idea de que el nuevo nacimiento cristiano produce también un cambio en la genética sigue en el aire, y siendo así, pasar esa semilla produciría una generación santa.

Aunque, hasta ahora, no ha sido posible hacer la relación directa entre el perfeccionismo de Noyes y su creencia en el matrimonio complejo, algunos autores consideran a la comunidad Oneida como una secta sexual del siglo XIX del noreste de los Estados Unidos donde su líder abusaba de las vírgenes.[18]

Otro de los defensores del matrimonio espiritual, donde líderes prominentes (una especie de clase sacerdotal) pueden contraer matrimonio o simplemente tener sexo con las mujeres del grupo, fue el predicador de Enfield, New Hampshire, Jacob Cochran (1732-1836), quien fundó una comunidad que practicó el matrimonio espiritual en Saco, en el estado de Maine. Por el libro Saco Valley settlements and families: historical, biographical, genealogical, traditional, and legendary de Gideon Tibbetts Ridlon, se podría decir que Cochran fue un predecesor del pentecostalismo y del mormonismo. Las reuniones eran muy emotivas con danzas extáticas y visiones.

Gideon Tibbetts Ridlon atribuye a Cochran una personalidad carismática y lo ve como un prácticamente del mesmerismo que lavaba el cerebro de las personas. Según Ridlon, Cochran tuvo un tiempo predicando emotivamente, pero adhiriéndose a las doctrinas tradicionales de las iglesias establecidas en Maine. Tiempo después, el carismático personaje comenzó a cambiar, su grupo se reunió en una casa del sector y los servicios se mostraban algo más que extraños. Los seguidores de Cochran se ponían en círculos tomándose de las manos mientras éste ponía sus manos sobre sus cabezas, algunos caían al piso, se retorcían y convulsionaban.

“Cochran pasaría sus manos por sus frentes, causando en ellos cánticos, gritos, danzas, total inconsciencia en el piso, y los llevaba a grotescas contorciones del cuerpo […]”.[19]

Una de las prácticas descritas por Ridlon es de particular interés para este escrito, Cochran comenzó a creer en el matrimonio espiritual y en que el líder podía tener relaciones sexuales con algunas de las mujeres del grupo. Según el libro de Ridlon, todo esto le fue dado (según Cochram) por revelación directa de Dios, y el texto bíblico que usaba para tal doctrina era Isaías 4:1, “Y echarán mano de un hombre siete mujeres en aquel tiempo […]”. Pero más allá de esto, el predicador escenificaba el libro del Génesis, la relación Génesis-Apocalipsis es clara en todas estas asunciones míticas.

“En lugar de figuras y dibujos sobre un tablero para ilustrar eventos de la escritura. Él empleaba los más impresionantes medios de carne y sangre. Uno de sus favoritos cuadros introducidos a estos fanáticos fue la personificación de nuestros primeros padres, tal como ellos aparecieron, antes de usar los delantales de las hojas higuera. No hemos encontrado una descripción del estado escénico usado para esta actuación, pero algo del programa involucraba a los discípulos presentes. Ambos, hombres y mujeres se sentaban en el piso en un círculo mientras el Adán ideal en la persona de Cochran, y Eva, en la persona de alguna mujer elegida, están dentro improvisando “El Jardín del Edén”.[20]

 

Conclusión

Es necesario profundizar más en la doctrina de Cochran, del mormonismo polígamo, de la comunidad de Oneida, y de aquellos que creyeron, o creen, en un tipo de matrimonio complejo, matrimonio espiritual, poligamia, o como se le quiere llamar, para acercarse un poco más al tema de la simiente de Dios y de la simiente para Dios. Como se ha dicho, algunos consideran que el converso cristiano, y más particularmente aquel quien se hace un líder, posee algún tipo de cualidad genética o espiritual que lo facultad para procrear seres superiores. El tema de la mezcla de lo espiritual con lo carnal también aparece en estos grupos. Desde la idea de una mezcla del “semen” de los ángeles o de la serpiente con mujeres humanas, se puede rastrear la idea de una raza superior. De igual forma, no es sorpresa si algunos consideran que al ser personas más espirituales que otras bien pueden trasmitir algo de Dios a sus seguidores. En este escrito tales ideas solo aparecen como transmisión de lo masculino a lo femenino, sin embargo, el rastreo para este documento es apenas introductorio.

La pregunta que le hizo a su congregación el médico y pastor de una pequeña comunidad bautista en Amherts, Nueva York, Michael Cesar, el pasado 18 de septiembre cuando enseñaba sobre quiénes son los hijos de Dios: “¿Con solo leer la Biblia puede llegar a esas conclusiones?”, de seguro tiene una respuesta negativa. Pero el problema aquí es más que un problema de lectura, es decir, más que un problema intelectual, es un problema antropológico. Seguro con solo leer Génesis 6 no se llega de inmediato a esas conclusiones, pero no sería sorpresa que alguien que no haya leído los apócrifos llegue, de cualquier otra forma, a una solución semejante.

 

 

 

 

 

 

 

Fuentes

Alducín, Armando. La invasión de los ángeles caídos. En línea: https://www.youtube.com/watch?v=T6YPjORSfb8

Branham, William Marrion. “La simiente de la serpiente”, 1958.

Cesar, Michael. ¿Who are the sons of God? En línea: https://www.sermonaudio.com/saplayer/playpopup.asp?SID=91919213453529&fbclid=IwAR0-voH12cICzyMKxDeQ5ZB-1wY_hc5qHVRZ0SOn9FuN7G8HSa0XAvW8vPs

Doctrina y Convenios de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

The targum of Palestine, Commonly Entitled The Targum of Jonathan Benuzziel, on The Book of Genesis.

The Holy Bible, containing the Old and New Testament, including the marginal readings and parallel texts. With a commentary and critical notes by Adam Clarke. Rev. and corr. by the author. A new ed., with prefatory notices to each book, and numerous additional notes, embodying the result of recent researches in the Holy Land. Toronto, Universidad de Toronto, 1881.

Smith, José. El libro de Mormón. Otro testamento de Jesucristo. Salt Lake City, Utah, Intellectual Reserve, Inc., Iglesia de los Santos de los Últimos Días, 1992.

 

Bibliografía

Diez Macho, Alejandro (director). Apócrifos del Antiguo Testamento, Tomo II. Madrid, Ediciones Cristiandad, 1983.

Diez Macho, Alejandro (director). Apócrifos del Antiguo Testamento, Tomo IV. Madrid, Ediciones Cristiandad, 1984.

Driver, Samuel Rolles. The Book Of Genesis. Londres, Methuen & Co., 1905.

Pfeiffer, Charles F (Redactor). Comentario Bíblico Moody, Antiguo Testamento. Traducción de Santiago Escuaín. Grand Rapids, Michigan, 1993.

Ridlon, Gideon Tibetts. Saco Valley settlements and families: historical, biographical, genealogical, traditional, and legendary. Portland, Me., 1895.

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REFERENCIAS

 

[1] Cesar, Michael. ¿Who are the sons of God? En línea: https://www.facebook.com/graceandtruthchurch.amherst/

https://www.sermonaudio.com/saplayer/playpopup.asp?SID=91919213453529&fbclid=IwAR0-voH12cICzyMKxDeQ5ZB-1wY_hc5qHVRZ0SOn9FuN7G8HSa0XAvW8vPs

[2] Pfeiffer, Charles F (Redactor). Comentario Bíblico Moody, Antiguo Testamento. Traducción de Santiago Escuaín. Grand Rapids, Michigan, 1993, p. 22.

[3] The Holy Bible, containing the Old and New Testament, including the marginal readings and parallel texts. With a commentary and critical notes by Adam Clarke. Rev. and corr. by the author. A new ed., with prefatory notices to each book, and numerous additional notes, embodying the result of recent researches in the Holy Land. Toronto, Universidad de Toronto, 1881, p. 102. (Traducción del autor).

[4] Driver, Samuel Rolles. The Book Of Genesis. Londres, Methuen & Co., 1905, p. 83. (Traducción del autor).

[5] Diez Macho, Alejandro (director). Apócrifos del Antiguo Testamento, Tomo IV. Madrid, Ediciones Cristiandad, 1984, pp. 42-43.

[6] Diez Macho, Alejandro (director). Apócrifos del Antiguo Testamento, Tomo IV. Madrid, Ediciones Cristiandad, 1984, p. 46-47.

[7] Alducín, Armando. La invasión de los ángeles caídos, segunda parte. En línea: https://www.youtube.com/watch?v=T6YPjORSfb8

[8] Diez Macho, Alejandro (director). Apócrifos del Antiguo Testamento, Tomo IV. Madrid, Ediciones Cristiandad, 1984, p. 52-53.

[9] Branham, William Marrion. “La simiente de la serpiente”, 1958. En línea: http://download.branham.org/pdf/SPN/SPN58-0928E%20The%20Serpents%20Seed%20VGR.pdf

[10] Branham, William Marrion. “La simiente de la serpiente”, 1958. En línea: http://download.branham.org/pdf/SPN/SPN58-0928E%20The%20Serpents%20Seed%20VGR.pdf

[11] Diez Camacho, Alejandro (director). Apócrifos del Antiguo Testamento, Tomo II. Madrid, Ediciones Cristiandad, 1983, p. 326.

[12] The targum of Palestine, Commonly Entitled The Targum of Jonathan Benuzziel, on The Book of Genesis.

en línea: http://targum.info/pj/pjgen1-6.htm (traducción del autor)

[13] http://digital.csic.es/bitstream/10261/19471/1/20091210090659837.pdf

[14] Diez Camacho, Alejandro (director). Apócrifos del Antiguo Testamento, Tomo II. Madrid, Ediciones Cristiandad, 1983, p. 330.

[15] Branham, William Marrion. “La simiente de la serpiente”, 1958. En línea: http://download.branham.org/pdf/SPN/SPN58-0928E%20The%20Serpents%20Seed%20VGR.pdf

[16] Smith, José. El libro de Mormón. Otro testamento de Jesucristo. Salt Lake City, Utah, Intellectual Reserve, Inc., Iglesia de los Santos de los Últimos Días, 1992, p. 144.

[17] Doctrina y Convenios de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, p. 317.

[18] Singer, Margaret Thaler; Lalich, Janja. Las sectas entre nosotros. Traducción de Antonio Bonanno. Barcelona, Gedisa Editores, 1997, pp. 61-62.

[19] Ridlon, Gideon Tibetts. Saco Valley settlements and families: historical, biographical, genealogical, traditional, and legendary. Portland, Me., 1895.

[20] Ridlon, Gideon Tibetts. Saco Valley settlements and families: historical, biographical, genealogical, traditional, and legendary. Portland, Me., 1895, p. 273.