Expiación ilimitada

Por: Fabio Carballo.

Cuando los teólogos hablan de la expiación se refieren al sacrificio de Cristo que aplaca la ira de Dios y hace propicio al hombre delante de la Divinidad. El término «expiación» poco aparece en el Nuevo Testamento. Se podría decir que gracias al sacrificio de Cristo, Dios cambió, en alguna manera, su actitud para con el hombre.

Surge entonces la pregunta sobre la extensión de dicha expiación, es decir, dicha obra fue para todos los hombres o solo para un grupo de personas escogidas por Dios. ¿Fue la expiación limitada a un grupo de personas (los escogidos) o ilimitada a todos los hombres?

Aquellos que creen en la expiación limitada aseguran que Cristo murió por el pecado de un grupo selecto de hombres: los escogidos, su iglesia, o sus ovejas, pero no por toda la humanidad. Esta posición se sustenta en algunos versículos del Nuevo Testamento, Mateo 1:21, “Y parirá un hijo y llamará su nombre Jesús: porque él salvará a su pueblo de sus pecados”; Juan 10:14-15, “Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen, como el Padre me conoce a mí, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas”; Efesios 5:25, “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó así mismo por ella”. Entre los que siguen esta posición se podría mencionar a los calvinistas supralapsarianos, los hipercalvinistas, los bautistas reformados y algunos presbiterianos. En el siglo XXI se ha notado un despertar de esta tendencia en Latinoamérica y los Estados Unidos. Entre los teólogos históricos representativos de esta posición se encuentra el pastor puritano John Owen. En la actualidad los impulsadores de las “doctrinas de la gracia” se apegan a dicho principio como uno de los cinco puntos del Tulip calvinista, así por ejemplo, Paul Washer y el recientemente fallecido R. C. Sproul.

Aquellos que creen en la expiación ilimitada sostienen que el sacrificio de Cristo fue hecho por toda la humanidad, Cristo murió por todos, pero la sangre expiatoria se hace efectiva en los que creen. Esta posición tiene su sustento en otros versículos del Nuevo Testamento, Juan 3:16, “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que haya dado a su Hijo unigénito para que todo aquel que en él creyere, no se pierda, mas tenga vida eterna”; Juan 1:29, “El siguiente día ve Juan a Jesús que venía a él y dice: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”; 1 Timoteo 2:6, “El cual se dio a sí mismo en precio de rescate por todos, para testimonio en su propio tiempo”. Aquellos que creen que Cristo murió por todos se pueden contar entre los bautistas independientes, los calvinistas sublasarianos, y el movimiento evangélico. Entre los teólogos históricos que creyeron en la expiación ilimitada se encuentran personajes tan reconocidos como Jonathan Edwards y el profesor de Teología de la Universidad de Yale Nataniel Taylor. Pastores y líderes actuales representativos entre los bautistas independientes (como Clarence Sexton) y entre los bautistas del Sur (como David L. Allen) se encuentran en este lado del pensamiento teológico sobre la expiación.

La Iglesia Bíblica Bautista de Copacabana se adhiere en su doctrina a la creencia en la expiación ilimitada, es decir, Cristo murió por todos, pero su sangre se hace efectiva en los que creen. El pastor Fabio Carballo fue enseñado así por el misionero norteamericano Richard Kennet Washburn en el Instituto Bíblico Bautista de Medellín, el pastor Washburn actualmente sirve en su iglesia, Vandalia Baptist Temple, en Vandalia, Ohio. El pastor Fabio fue instruido también en la doctrina de la expiación ilimitada por el misionero Jeff McArdle, su profesor de la maestría en Teología del Instituto Bíblico Valera Internacional de Miami, el misionero McArdle, ya en la gloria, fue un graduado de Pensacola Bible Institute en Pensacola, Florida, bajo las enseñanzas de Peter S. Ruckman.

La expiación ilimitada es una enseñanza históricamente mucho más cercana a la tradición de los bautistas del Sur en los Estados Unidos, a las enseñanzas de los bautistas fundamentalistas e independientes, a las iglesia bíblicas independientes, a los escritores dispensacionalistas, a la teología de los calvinistas moderados (como Augustus Strong o Millard J. Erickson) y, en general, a los escritos del movimiento evangélico de mediados y finales del siglo XIX y del siglo XX. La Iglesia Bíblica Bautista de Copacabana se apega a dicha tradición teológica.

 

Sustento Bíblico

Juan 3:16-17: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que haya dado a su Hijo unigénito; para que todo aquel que en él creyere, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo, para que condene al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él”.

Estos dos versos encierran el propósito de Dios al enviar a su Hijo, el propósito era la salvación de todo aquel que en él creyere. La expiación ilimitada se manifiesta en que Dios amó al mundo, no a una parte selecta, no a un grupo escogido, sino al mundo, es decir a todo el mundo, a todas las personas del mundo. En una lectura sencilla se entenderá que aquel que no crea se perderá, pero quién crea, cualquiera que crea, será salvo.

La lectura alternativa (expiación limitada) dice que la palabra “mundo” no se refiere a cada persona, sino al mundo de los escogidos. La lectura hipercalvinista podría ser entonces: “Porque de tal manera amó Dios a los escogidos […] que dio a su hijo para que muriera por ellos”. Es una interpretación que pone un prejuicio teológico por encima de una hermenéutica normal del texto. Si “mundo” en este texto se refiere a los escogidos, entonces los escogidos no tendrían necesidad de creer, los escogidos serían “todo aquel que en él cree”, y eso significaría que algunos de los escogidos (del mundo) podrían perecer y perderse, pues tendrían la posibilidad de no creer. “Mundo” en Juan 1:29 se muestra como aquellos que necesitan que sean expiados sus pecados. En Juan 17:16 se nota también que mundo muestra aquellos que son diferentes a los elegidos. A propósito, la palabra griega “mundo” en estos versículos de Juan es igual en los casos antes mencionados, Kosmos.

1 Timoteo 2:4: “El cual quiere que todos los hombres sean salvos, y que vengan al conocimiento de la verdad”.

La palabra en juego es “todos”. Dios quiere que todos los hombres sean salvos. ¿Cómo puede querer Dios que todos sean salvos y al mismo momento condenar a buena parte? ¿Puede un Dios Todopoderoso querer hacer algo y no poder hacerlo? Son algunas de las preguntas que se hacen aquellos que creen en la expiación limitada. Así, es necesario relativizar las palabras «mundo», «todo», «ninguno». De igual manera, se dirá que “todos” no es “todos y cada uno”, sino «todos aquellos que serán salvos», es decir, Dios quiere salvar a los escogidos, no a todos y a cada uno de los hombres. Respetando este argumento, es posible notar que la palabra “todos” en realidad significa eso mismo que expresa, es decir «todos». El contexto mismo así lo muestra, en el versículo 1 “todas las cosas” deben ser todas las cosas, no “todas las cosas elegidas”; en el verso 1, “todos los hombres” son todos los hombres, no “algunos hombres”; en el verso 2, “todos los que están en autoridad” son todos aquellos que están en autoridad, no “algunos que están en autoridad”; en el verso 4 dice que Dios quiere que todos los hombres sean salvos, no solo los elegidos, eso implica una gracia sobre el mundo, en una época de gracia. Dios desea la salvación de todos los hombres y por eso proveyó una salida para todos los hombres con la muerte de Cristo Jesús por todos los hombres “El cual se dio así mismo en precio de rescate por todos” (1 Timoteo 2:6).

2 Pedro 3:9: El Señor no tarda su promesa, como algunos la tienen por tardanza; empero es paciente para con nosotros, no deseando que ninguno perezca, sino que todos vengan al arrepentimiento.

En este capítulo hay dos grupos de personas, aquellos que tienen la promesa (venida) del Señor por tardanza y aquellos que están esperando al Mesías. El primer grupo se encuentra en los versos 3, 4, 5, 17; el segundo grupo en los versos 1, 2, 14, 15. Puede verse a los dos grupos en el verso 17. Es decir, la carta va dirigida a aquellos que están escuchando a los abominables. En general, los que se tenían que arrepentir en el verso 9 no son los amados, sino los abominables, la paciencia de Dios no es para los amados (que ya están en Cristo), sino para los abominables. De lo contrario el verso podría leerse, “Dios es paciente para con nosotros los elegidos, no deseando que ninguno de nosotros los elegidos se pierda, sino que todos nosotros los elegidos lleguemos al arrepentimiento”. Y eso daría una posibilidad de que el elegido se pierda. Es un absurdo pensar que Dios tiene paciencia con los elegidos, al fin y al cabo serán elegidos tarde o temprano. En conclusión, el «ninguno» de 2 Pedro 3:9, indica todos los hombres. Dios no desea que los hombres se pierdan.

2 Pedro 2:1. Empero hubo también falsos profetas entre el pueblo, así como habrá entre vosotros falsos enseñadores, que introducirán encubiertamente herejías de perdición, y negarán al Señor que los rescató, trayendo sobre sí mismos acelerada perdición.    

Falsos enseñadores, falsos maestros, a quien el Señor rescató. En términos generales, personas que tienen la oferta del rescate, pero están perdidos en sus enseñanzas. Cristo, aún murió por los falsos profetas y maestros.

Millard J. Erickson, un calvinista moderado, argumenta en su Christian Theology que algunos versos que enseñan expiación ilimitada no pueden ser ignorados, de manera especial 1 Timoteo 4:10 (p. 834), “Que por esto aun trabajamos y somos maldichos, porque esperamos en el Dios viviente, el cual es Salvador de todos los hombres, y mayormente de los que creen”. Algo hizo Dios por todos los hombres. El versículo presenta también los dos grupos, los que creen y los que no creen, y los agrupa en el término “todos”. Jesús es el Salvador de todos los hombres, dado que el que no cree perecerá, tal como lo enseña Juan 3:17-18, la Biblia lo que indica es que el regalo de la salvación está abierto a la humanidad, Cristo murió por todos, la expiación es ilimitada.

Isaías 53:6, “Todos nosotros nos perdimos como ovejas, cada cual se apartó por su camino: más Jehová traspuso en él el pecado de todos nosotros”.  

Isaías 53:6 es un texto que se puede cruzar con Romanos 3:10-12, “Como está escrito: No hay justo, ni aun solo uno. No hay quien entienda, no hay quien busque a Dios. Todos se apartaron del camino de la justicia, a una se han hecho inútiles: no hay quien haga lo bueno, no hay ni aun uno solo”. El versículo 25 de Romanos 3 enseña el cuándo se traspasan los pecados del pecador al Hijo, “Al cual Dios ha propuesto por aplacamiento por la fé en su sangre”, es decir, cuando se cree con fe.

1 Juan 2:2, “Y él es la propiciación por nuestros pecados, y no solamente por los nuestros, mas también por los de todo el mundo”. La ira de Dios se aplaca en Cristo, Cristo está deteniendo la ira de Dios sobre el mundo, Dios es paciente para con todos gracias a la sangre derramada en la cruz. La sangre derramada de Cristo es suficiente para salvar a toda la humanidad, es suficiente para cubrir todos los pecados, de todas las personas, de todos los tiempos. La sangre de Cristo no es escasa, es abundante y es poderosa. Pero es necesario creer, Dios ama a la humanidad hasta el punto de enviar a su Hijo a morir por el mundo, ama a la humanidad hasta el punto de que aquel que crea será limpio en la sangre del Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.

“Si los ministros no creen que la expiación fue hecha para todos los hombres no pueden de corazón y con honestidad exigir su aceptación en cada individuo porque ellos no pueden asegurarle a cada individuo que hay expiación para él”. Teología Sistemática, Charles Finney.