Sobre el bautismo en aguas

Algunos pensamientos sobre el bautismo en aguas

Por Fabio Carballo

Recuerdo que en 1994 poco después de tener convicción sobre mi pecado y de la necesidad de un Salvador tuve el deseo de ser bautizado en las aguas. Como católico había escuchado que Cristo fue bautizado por Juan el bautista siendo adulto y comenzaba a creer que el “bautismo” que me fue administrado cuando era un bebé no tenía validez en mi vida cristiana, en mi relación con Dios.

El bautismo en aguas es entonces un tema controversial. Los católicos romanos y algunos presbiterianos bautizan infantes, los pentecostales del nombre bautizan “en el nombre de Jesús”, algunos bautizan tirando el cuerpo del bautizado hacia adelante, los hiperdispensacionalistas dicen que el único bautismo válido es el bautismo del Espíritu Santo. Trataré de resumir aquí la posición de la IBBC respecto al bautismo en aguas.

  1. El bautismo en aguas es un mandato del Señor Jesús, es parte de la Gran Comisión.

Mateo 28:19, “Por tanto id, enseñad a todas las naciones, bautizándoles  en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y, he aquí, yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del siglo. Amén”.

Este pasaje se entiende al Señor Jesús resucitado dando un mandato a la Iglesia en general en todos los tiempos, ya que aquellos con los que hablaba en ese momento murieron en su época y el Señor les dice que estará apoyando esa comisión hasta el fin de los tiempos. La Iglesia entonces es enviada a predicar, a bautizar y a confirmar esa enseñanza después del bautismo. El orden es: enseñad-bautizad-enseñad. El orden no es bautizar y después enseñar lo qué es el bautismo, el orden de Dios es primero enseñar, después bautizar, y después seguir enseñando (discipulando) al nuevo creyente.

Dado que es una comisión del Señor, todas las iglesias locales están llamadas a bautizar a los nuevos creyentes.

 

  1. El bautismo cristiano en aguas es diferente al bautismo de Juan y a cualquier otro bautismo.

En la Biblia aparecen varios bautismos: el bautismo del Espíritu Santo (1 Corintios 12:13, Actos 1:5), el bautismo de fuego (Mateo 13:11), el bautismo de la nube (1 Corintios 10:2); bautismo de sufrimiento (Mateo 20:22-23); el bautismo de Juan para perdón de pecados (Marcos 1:4; Actos 19:3), el bautismo de los creyentes judíos (Actos 2:38), el bautismo de creyentes gentiles (Actos 16:31-33).

Como creyentes gentiles creemos que el bautismo en aguas es diferente a los otros bautismos en aguas o a los otros tipos de bautismo registrados en la Biblia, es necesario hacer una diferencia clara. El bautismo en aguas es una ordenanza del Señor o sea que se hace en el nombre del Señor Jesús (Actos 19:5, Actos 4:7) y en respeto al Señor Jesús se repite la fórmula por el dada en Mateo 28:19.

Una fórmula acertada para esto sería: “Vengo a ti en el nombre del Señor Jesús, conforme a su mandato, y te bautizo en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”. El bautismo en el nombre de Jesús no es contrario al bautismo en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

  1. El bautismo en aguas es para creyentes, no para infantes.

Como creyentes gentiles entendemos que antes de ser bautizado es necesario creer, tal como lo hizo el eunuco Etíope en Actos 8:37 (el primer gentil-prosélito bautizado fue un africano). El eunuco preguntó en Actos 8:36: “¿Qué impide que yo no sea bautizado?”, a lo que Felipe respondió “Si crees de todo corazón, bien puedes”. Es decir, es necesario creer para poder ser bautizado. Los bebés aparecen en la Biblia como inocentes (Salmo 106:38, Jeremías 2:34), la inocencia indica la incapacidad para diferenciar lo bueno de lo malo. En Actos 8:12 se indica con claridad que eran bautizados varones y mujeres, no niños y niñas. En la Biblia no se habla de una edad específica para el bautismo en aguas, se entiende entonces que no es una edad cronológica el requisito para el bautismo, sino la suficientemente madurez para entender el evagelio, no hay ejemplos bíblicos de bautismos de bebés. Católicos y protestantes reformados argumentan que en la biblia aparecen algunas familias que se bautizaban completas y seguramente bautizaban a sus bebés también (Actos 16:33-34; 18:8). En tales casos, los de la casa, o los de esa familia, también creyeron, Actos 16:32-34, “Y le hablaron la palabra del Señor, y a todos los que estaban en su casa. Y tomándolos él en aquella misma hora de la noche, les lavó los cardenales; y fue bautizado luego él, y todos los suyos. Y llevándolos a su casa, les puso la mesa; y se regocijó, creyendo en Dios con toda su casa”. Creer es una condición para el bautismo, Actos 18:8, “Y Crispo, el príncipe de la sinagoga, creyó en el Señor con toda su casa; y muchos de los Corintios oyendo, creían, y fueron bautizados”.

Cuando algunos reformados alegan que el bautismo de infantes es algo así como una continuación de la circuncisión, olvidan que la circuncisión cristiana es un acto espiritual de Dios, no hecha de manos, (Colosenses 2:11). Cuando el católico discute que el bautismo de infantes es para agregar al bebé a la Iglesia, olvida que es el Espíritu Santo quien agrega al creyente al Cuerpo de Cristo (1 Corintios 12:13).

Cualquier idea de bautizar bebés se sale de la tradición anabaptista y bautista. En términos generales los bautistas son el grupo cristiano histórico que ha sostenido con más fuerza el bautismo de creyentes y no de infantes.

  1. Debe ser administrado por inmersión, donde haya muchas aguas.

La palabra griega para bautismo es baptisma  que básicamente es un proceso de introducir en agua y sacar del agua: inmersión, sumersión y emergencia. Por eso en la Biblia cuando se habla de bautismo, casi que la palabra podría traducirse como inmersión, como introducir en algo completamente. Cuando se habla del bautismo de fuego (Mateo 3:11) debe ser en el lago de fuego, dentro del lago de fuego; cuando se habla de bautismo en la nube y en la mar (1 Corintios 10:2) se muestra al pueblo judío inmerso en la nube y en la mar cruzando el mar rojo. Dado que el bautismo es inmersión, sumersión y emergencia, en el bautismo cristiano en aguas debe haber muchas aguas. Juan el bautista bautiza en un lugar donde había muchas aguas (Juan 3:23). El Señor Jesús cuando fue bautizado por Juan bajó al agua y subió luego del agua (Mateo 3:15), es decir no fue bautizado en la orilla del río. Cuando Felipe bautizó al eunuco etíope bajaron ambos al agua y subieron luego del agua (Actos 8:38 y 39). Se nota el proceso de bajar, sumergir y salir del agua.

En la Iglesia Bíblica Bautista de Copacabana bautizamos en lugares donde haya mucha agua para tener el proceso completo y se realiza el acto poniendo al nuevo creyente de espaldas al agua en la forma de sepultar a quien se está bautizando, dado que el bautismo representa muerte y resurrección (Romanos 6:4-5).

  1. El bautismo en aguas no quita pecados, pero es la demostración de una buena conciencia ante Dios.

Aparentemente algunos versículos enseñarían que el bautismo en aguas quita o limpia los pecados. Así, el bautismo de Juan (Marcos 1:4), Mateo 3:6, “Y eran bautizados por él en el Jordán, confesando sus pecados”, parece indicar un acto de confesión de pecados en medio del bautismo, de liberar la conciencia de los pecados cometidos, pero no necesariamente que el acto del bautismo de Juan limpiara los pecados. De igual manera Actos 2:38, “Entonces Pedro les dijo: “Arrepentíos, y sed bautizados cada uno de vosotros en el nombre de Jesu Cristo para remisión de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo”, parecería indicar que los judíos que creyeron fueron remitidos de sus pecados por el bautismo, pero note que el primer requisito es el arrepentimiento. Si la fórmula para la remisión de pecados fuera arrepentirse y bautizarse, la misma se repetiría, pero ya en Actos 3:19 cambia la fórmula dada a otro grupo de judíos: “Arrepentíos y convertíos, para que vuestros pecados sean raídos”. El Nuevo Testamento enseña que los pecados son raídos, perdonados, por Dios, gracias a la sangre de Cristo derramada en la cruz, 1 Juan 1:7, así, el único líquido que limpia pecados es la sangre de Cristo, Revelación 1:5.

El bautismo es más bien un tipo de ese perdón, un tipo de esa limpieza, una figura de la salvación, tal como lo muestra la Antigua Biblia de Valera en 1  Pedro 3:21, “A la figura de la cual el bautismo, que ahora corresponde, nos salva a nosotros también, (no quitando las inmundicias de la carne, mas dando testimonio de buena conciencia delante de Dios,) por medio de la resurrección de Jesu Cristo”. El bautismo es una figura del arca de Noé en el sentido que el arca salvó a ocho personas de una generación malay perversa, los salvó de hombres perversos, así el bautismo nos salva en el sentido que da testimonio de una buena conciencia delante de Dios, en medio de una generación perversa, pero el bautismo en aguas no puede quitar las inmundicias de la carne.

  1. El bautismo en aguas lleva al recién bautizado a hacer parte de la iglesia local.

Así como el bautismo del Espíritu Santo, que se da en el momento del nuevo nacimiento, lleva a la persona a ser parte del Cuerpo de Cristo que es la Iglesia en general, el bautismo en aguas lleva al nuevo creyente a pertenecer a su iglesia local. La biblia muestra que aquellos que eran bautizados se añadían a la iglesia, Actos 2:41, “Entonces los que recibieron con gusto su palabra fueron bautizados, y fueron añadidas a la iglesia aquel día como tres mil almas”. Una iglesia local es un grupo de creyentes bautizados.

  1. El bautismo en aguas es un tipo, una representación física de lo que pasó espiritualmente.

El bautismo en aguas es entonces un símbolo, un tipo, de aquello que ocurrió espiritualmente. El bautismo identifica al creyente con la muerte y resurrección de Jesús, Romanos 6:1-11. El bautismo es un acto de fe y obediencia, un testimonio frente a los otros de lo que Cristo hizo en cada uno (Actos 22:16), es posible tener fe sin ser bautizado (Lucas 23:41-42), pero es imposible ser bautizado sin fe, sería un bautismo inválido. En el bautismo el creyente muestra su unión con Cristo, su esperanza en la resurrección, su comienzo en una nueva vida, su amor al Salvador.

 

Los bautistas no creemos en la regeneración bautismal, no creemos que el bautismo limpie pecados tal como lo considera la Iglesia católica y el pentecostalismo unicitario. Para los bautistas el bautismo es un acto de obediencia donde el creyente muestra su identificación con el glorioso sacrificio de Cristo frente a aquellos testigos que presencian el acto de inmersión.